jueves, 15 de agosto de 2013

Manos a la obra

Una vez que ya me ha quedado claro como quiero que quede mi cuarto de baño (habéis sido de muy poca ayuda... hijos de puta), solo me queda empezar a meterle mano.
A pesar de las malas lenguas y de tener que aguantar la pesadilla de las pulladitas de Sa... Eugenia (usemos nombres en clave para salvaguardar la privacidad), con quien comparto el baño, ya estamos metidos en faena (por favor no confundir el uso del plural mayestático, Eugenia está haciendo más bien poco, de vez en cuando asoma la cabeza y pone caras raras, pero luego se va, no vaya a ser que me de por pedirle ayuda...).
Lo dicho, que me he vuelto loco y me he puesto a poner el suelo. El color por supuesto lo ha elegido Eugenia, ya sabéis que las mujeres tienen un séptimo sentido que les ayuda a diferenciar alrededor de 568 tonalidades distintas de cualquier color y cada una con su nombre, si no me entendéis, haced la prueba con vuestra madre, hermana, novia, la panadera, la señora que pasa por delante de la parada del autobus... coged algo BLANCO y preguntadle... puede ser Beige, blanco roto, blanco frío, jaspeado... PERDONA? el blanco es blanco y como mucho puede ser así como un poco amarillito... pero no deja de ser blanco JODER!... Bueno que me lío, que lo que quería decir, que Eugenia o tiene el sentido roto o sus gustos para los colores... bueno, son especiales. La ventaja que parece tener el color del suelo es que lo vamos a limpiar poco, vamos que disimula la mierda suciedad. Aquí os dejo una instantánea de la primera losa de mi nuevo suelo:
Bien, de esta foto puedo decir un par de cosas, para empezar, señoritas aguántense, mi masculina rodilla tiene dueña, por otro lado, aunque mi varonil mano sostenga el palaustre, la primera losa la puso el mismisimo Almodovar, la historia fue muy curiosa, si la queréis oír COMENTAD CABRONES! Por último y porque sé que el blog tiene visitas de gente inteligente, si, os habéis fijado bien, estoy poniendo un suelo encima de otro suelo, los que lo vean mal... se nota que no han  picado la pared enterita ni han venido a echar una mano, así que se pueden ir un poco al carajo si gustan.
Al final de un duro día de trabajo, el suelo esta puesto (o repuesto, como quieran mirarlo vuesas mercedes) y el plato de ducha también. Yo tenía pensado poner un baño de mármol del siglo XVI, de esos con patas doradas y unos grifos gordacos, pero Eugenia veía más práctico esto... a la mierda mis intentos de intimar en el baño, ahora solo podremos hacer una variante de uno de mis diseños preliminares, en vez de cagar cogidos de la mano, ahora cada uno hará una actividad distinta, pero será igual de romántico. Os dejo con la foto "finish" del suelo, tan solo comentar que lo que parece un trapo rojo son los calzoncillos de Almodovar que cuando llegó... bueno que eso es otra historia.


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